principal | la compañía | la obra | galerías | representaciones | contacto
La casa de
Bernarda Alba
de Federico García Lorca
Dirección: Carmen Ruiz Mingorance
La casa de Bernarda Alba REPARTO
Bernarda………………………Carmen Ruiz-Mingorance
Josefa………………………….Carmen Hernández
Angustias…………………….. Mariché Robledillo
Magdalena…………………….Mariana Lozano
Amelia………………………….Mª Luisa Moreno
Martirio…………………………Yolanda López
Adela………………………….. Beatriz Martínez
Poncia………………………….Ana Olmedo
Criada…………………………..Pili de las Quintas
Prudencia…………………….. Paca Molina
Mendiga…………….………….Marisa Muñoz
Niña…………………………….Carmen Victoria Martín
Mujer 1…………………………Marisa Muñoz
Mujer 2…………………………Silvia Álvarez
Mujer 3…………………………Mª Carmen Párrizas
Mujer 4…………………………Teresa De la Hoz
Muchacha……………………...Sara Ruiz
EQUIPO TÉCNICO
Dirección………………………Carmen Ruiz-Mingorance
Ayudante dirección………….. Yolanda López
Técnico Iluminación………….Juande Martín
Técnico Sonido……………….David Calabuig
Canción de los segadores…..Nicolás Medina/ José M. Fdez.
Escenografía………………….Lucas Valentín
Asesora Musical…………… Yolanda Hernández
Montaje fotográfico…………...M. Israel Ruiz
Vestuario………………………Teatreves Teatro
Maquillaje…………………….. Teatreves Teatro
Atrezzo……………………….. Teatreves Teatro
Diseño Gráfico………………. Teatreves Teatro
Espacio cerrado, claustrofóbico, oprimente: la casa de la familia Alba. Una casa blanca cerrada a cal y canto. Este espacio endogámico y blanco es el mundo del luto, lo negro, la ocultación, la represión de todo instinto y del silencio. La atmósfera que se respira en ella es, por tanto, sofocante: a sus habitantes les falta el aire, se ahogan y sofocan, o les falta agua en las largas y angustiosas noches de deseos reprimidos.
El alcance simbólico de este espacio escénico encarna el universo en el que han de moverse las mujeres de los pueblos de España, oprimidas por la autoridad familiar y por las exigencias sociales y sus tradiciones. Aunque el trabajo de dirección no se agota en ese retrato de la época. Lorca apunta a un conflicto universal, a la esencialidad de las pasiones humanas. El contraste de la puesta en escena es la oposición de dos fuerzas: la ilusión y el deseo frente a la realidad; la autoridad y el orden contra la libertad y el instinto..., y ninguna de esas fuerzas se rige por la razón, son fuerzas irracionales e irreconciliables cuyo único resultado es la frustración, la locura o la muerte.
Este poder irracional obliga a que el ser humano esconda su identidad tras la máscara, carece de rostro, es una pieza más enmarcada, de principio a fin, en un aplastante ¡SILENCIO!.”
volver